Resulta especialmente bonito pasar entre los invitados un álbum de firmas para boda, en donde dejar impresa no sólo la firma sino también pequeños mensajitos de afecto y deseos de felicidad y prosperidad a la pareja de recién casados, para quienes, además, indudablemente será un valioso recuerdo a conservar.
 
A la hora de elegir un libro de firmas para la boda, nos encontraremos con un amplísimo surtido en papelerías y librerías, de todos los tipos, encuadernaciones y precios. Generalmente, estos libros no cuestan mucho, aunque según la calidad del papel y el tipo de tapa (dura, terciopelo, en relieve) variará el coste final. Los hay de todas las dimensiones imaginables, aunque recomendamos, por comodidad, elegir de tamaño A-4, el más estandarizado hoy día.
 
Con lo que sí se debe prestar cierta atención es con la calidad del papel, que tenga buen peso o "gramaje", y que sea resistente pero nada áspero, por ejemplo hojas de papel crema, que podrían llevar detalles decorativos a pie de página, como filigranas entrelazadas. Una idea original para una boda informal, por ejemplo, sería una portada con muñequitos estilo cómic que representen a la pareja de novios. Un libro de firmas sobrio y elegante que se puede encargar por unos 30-50 es el de tipo Cashmere, con preciosos relieves artísticos en tonos dorados.
 
El mejor momento para pasarlo entre los invitados es durante la sobremesa, con su típica copa y puro, justo después del banquete propiamente dicho, pues en ese momento los invitados estarán todos juntos ya, y habrán tenido tiempo de unirse al convite los posibles rezagados.
 
Si se prefiere en cambio un libro de firmas de boda realmente especial y personalizado, podemos tratar de obtener (con algunas semanas de antelación) fotos de los invitados y llevar el libro montado a la celebración. Así los asistentes al convite sólo tendrán que buscar en el libro su fotografía y escribir la dedicatoria debajo. La única problemática es que si hay demasiados invitados, resultará tremendamente complejo conseguir la foto de cada uno; y muchos preferirían verse vestidos en la foto con las mismas galas lucidas durante la fiesta.