Una despedida de soltera es una ocasión única e irrepetible (tanto como la boda que vendrá a continuación) para reencontrarse entre amigas, reforzar lazos de unión, y por supuesto pasárselo en grande. Pero para conseguir una despedida realmente perfecta, hay que tener en cuenta una serie de factores: no debería tratarse de una simple reunión, normal y corriente, de amigas; debe ser algo especial. Las organizadoras de la fiesta deberán cuidar con mimo cada detalle, asegurándose que se diviertan tanto las demás invitadas como la homenajeada (aunque ésta acabe siendo el blanco de todas las bromas).
 
Ya se trate de una salida nocturna por las discotecas de moda, hasta la madrugada; o de una fiesta privada con esculturales go-go·s en una sala de fiestas alquilada o casa rural, etc., no estaría mal considerar una cena o picoteo antes de empezar la marcha, pues los estómagos vacíos no van bien con el alcohol (que a buen seguro tomaremos en cantidad) y menos cuando la noche se anuncia larga.
 
Decorar el espacio para la despedida de soltera no es lo mismo que decorar un salón para una boda. Lo idóneo es llevar una serie de accesorios para despedidas de soltera, los más originales posibles, para hacer la fiesta algo inolvidable, que quede grabado en el recuerdo. El salón de celebración debería decorarse con cosas que simbolicen el fin de la soltería.

Aparte de crear tradicionales ornamentos sencillos con globos y guirnaldas, se pueden añadir detalles más jocosos extraídos de un sex-shop, con alusiones a lo que deparará la luna de miel para la homenajeada: lencería sexy para ir todas vestidas pícaramente, consoladores y vibradores, diademas con objetos que recuerden a miembros viriles (algo más soez, pero igualmente gracioso), sombreros emplumados y boas de bailarina de can-can, antifaces, corsés ajustados, pelucas coloristas, disfraces de romanos orgiásticos o de películas.

También se pueden contratar actores para realizar simulaciones teatrales de accidentes, en broma, sin que sepa nada la novia. O bien que los alimentos tengan formas de órganos sexuales, y acordando, en plan broma, antes del convite que deban ser comidos tras "jugar" con ellos un poco.
 
Otra cosa que podemos hacer es alquilar una limusina, aunque salen caras (100-200 $/hora) para deambular por las discotecas, acompañadas de champán y algunos strippers o, en algunas ciudades andaluzas, como Granada o Mijas, está de moda alquilar un burrito (no es lo mismo que la limusina, pero quizá es mucho más peculiar) y pasear a lomos del animal a la novia, ataviada con un disfraz que delate su condición de soltera en vías de casamiento.
 
Un accesorio que nunca debería faltar son camisetas y gorritos que, en plan uniforme, luzcan alguna insignia o foto de la novia con algún comentario chistoso, que deberán vestir todas las invitadas, menos la novia, caracterizada con otras pintas: vistiéndola de monja, bailarina, conejita rosa.