Con plantas secas silvestres y aromáticas, unas cuantas bayas del bosque, algunas velitas, unos pocos vasos, hilo, tiras de seda y unas cuantas rosas rojas, rosas y blancas, podemos confeccionar nosotros mismos fabulosos centros de mesa, preciosos y muy económicos. También se pueden añadir pequeños detallitos como musgos y piedrecitas, o conchas marinas y trocitos de corteza de árbol, guijarros y arena de río, mimbre, cañas de bambú cortadas, etc...
 
A la hora de combinar los diversos elementos, lo mejor es prestar mucha atención a las texturas y colores, tratando de no combinarlos de tal forma que contrasten bruscamente entre sí, afeando la composición final: por ejemplo, se pueden mezclar ramas de helechos verdes con rosas blancas y margaritas amarillas y conchitas marinas dispuestas alrededor, o sustituir las conchas para disponer velitas redondas chatas en pequeños cuenquitos de coco.
 
Los floreros de vidrio, ya sean redondos o cuadrados, con o sin colores u ornamentos añadidos, aportarán por su parte un toque de orden, distinción y originalidad al centro de mesa.
 
Una de las combinaciones más frecuentes y exitosas en general suele ser flores blancas de cualquier tipo -aunque aconsejaremos las rosas y calas- en floreros de vidrio transparentes de base cúbica, cónica o prismática, junto a velas gruesas de tonos suaves, verdes y amarillos, por ejemplo, que sobre un mantel blanco proporcionan un toque de sensibilidad y armonía. Elegir materiales recogidos directamente de la naturaleza, disponibles todo el año y siempre gratuitos, abarata notablemente los costes.
 
Además, con estos materiales, de infinita variedad cromática, un poco de imaginación y buen gusto al mezclarlos, hacer arreglos minimalistas pero francamente agradables a la vista, es más que fácil. En este caso, el truco es precisamente ser minimalistas, utilizando sólo dos o tres elementos como mucho en nuestro centro de mesa, como una caña de bambú y una flor de cala metidos en agua en un vaso de vidrio alto y delgado.
 
Otra opción: una base de vidrio redondeada y achatada, llena de mitades de limones, tres o cuatro hortensias y unas hojas de enredadera. Si al lado ponemos una velita en forma de corazón, o un sencillo ramillete de plantas silvestres secas, el resultado será de lo más "chic".