Si estamos hartos de las bodas tradicionales en iglesias y juzgados, con el típico convite en hotel y música de vals, podemos tratar de innovar, optando por una boda original, sobre todo si realmente deseamos que sea algo realmente genuino e inolvidable.
 
Una opción relativamente económica o por lo menos, no necesariamente más cara que una boda tradicional, es hacer una boda temática, basada en alguna película o ambientación artística o histórica que guste a ambos miembros de la pareja por igual. Desde luego, ideas no faltan: Años Veinte, tipo gángster y música charlestón; Rockabilly, con mucha gomina (y peinados "banana") o estilo Elvis Presley y Las Vegas; medievales.

O "ciencia-ficción", tipo Star Wars o Star Trek, idea predilecta para muchos freakies apasionados del tema (¡cuando menos sería divertidísimo que la novia entrara acompañada por la Marcha Imperial del Imperio Contraataca!) También puede resultar excepcional tratar de recrear el mundo de Pandora de Avatar.  Y si todo esto nos parece excesivo, ¿por qué no una boda étnica, por ejemplo, hawaiana, llena de simpatía y color?
 
El coste de las bodas temáticas derivará principalmente de la atención al detalle y el realismo en su decoración y ambientación (época, música, escenografía).
 
Últimamente están ganando protagonismo las bodas en entornos exóticos como playas en islas desiertas o cuevas, o sencillamente en sitios extraños o difíciles, por ejemplo bajo el agua, haciendo puenting o en globo aerostático.

Obviamente, tales bodas presentarán notables problemáticas, como encontrar un cura o juez que comparta la misma pasión de los cónyuges y esté dispuesto a oficiarla en tales condiciones, y el alto coste añadido (por ejemplo, el alquiler del globo), además de que los invitados no podrán presenciarla, limitándose a ir directamente al convite tras el "sí, quiero". No obstante, la boda es siempre algo personal, que sólo debe responder a los gustos de los novios, máxime en un momento tan especial.