FAN2046644.jpgDicen que no hay dos novias iguales y por tanto tampoco dos ramos iguales. El ramo es una de las elecciones más personales de la novia, muchas veces aún más personal que el vestido, porque lo podemos elaborar desde cero. Es uno de los complementos que precisa mayor intervención a la hora de confeccionar su aspecto: en forma de cascada, con mayor o menor volumen, con flores pequeñas, sencillos, tradicionales, vanguardistas... la gama de posibilidades es infinita y comienza con la elección de la flor dependiendo de la época del año en que se celebre el enlace.

Desde las clásicas rosas frescas, hasta las sofisticadas orquídeas, las sencillas flores del campo o los delicados nardos, la composición floral se convierte en un auténtico universo donde es difícil decidirse por la versión definitiva, ya que el límite está determinado por nuestra imaginación.

Antes de comenzar a pensar en nuestro ramo, lo más común es fijarse en los ramos lucidos por otras novias, para hacerse una idea de cómo nos gustaría que encajase con el vestido o la decoración floral de la Iglesia y el banquete. Las bodas de las casas reales europeas son un claro ejemplo de cómo un sencillo conjunto de flores puede aportar un toque diferente a cada novia, sin hacerle perder un ápice de estilo personal, más allá de la pomposidad de estas bodas.
RAMOS-Mary de Dinamarca.jpgMary de Dinamarca, el discreto bouquet que lució en su boda con el Príncipe Federico diseñado por el diseñador  floral Erik Buch, y sorprendió por su elegancia y sencillez, era una cascada de flores blancas, la mayoría procedentes de su país natal, Australia, anudado con un lazo de seda en la base, y en el que se veía grabada la fecha del enlace y el monograma de la pareja real.
RAMOS-Princesa Asturias.jpgPrincesa de Asturias, la boda de Letizia Ortiz y el Príncipe de Asturias contó con un ramo de excepción  en el que abundaban los sentidos homenajes y símbolos emanado de la esencia de las flores. En él se podían apreciar fragantes lirios, la flor emblema de la dinastía Borbón, rosas y  azahar, en homenaje a la Condesa de Barcelona y a Doña María de las Mercedes, flor de manzano, símbolo del Principado de Asturias y a su vez atributo de la Virgen de Atocha y espigas de trigo, como símbolo de la fecundidad, esperanza y alegría.
RAMOS-Princesa Claire.jpgPrincesa Claire, en su boda con el Príncipe Laurent de Bélgica, Claire Coombs portó un pequeño bouquet de azaleas y rododendro en color blanco, con una original caída en la base.
RAMOS-Princesa Clotilde de Saboya.jpgPrincesa Cleotilde de Saboya, esposa del Príncipe Manuel Filiberto de Saboya, supo aprovechar su ramo nupcial. La actriz francesa contrajo matrimonio en avanzado estado de gestación, y no dudó a la hora de decantarse por un discreto pero eficaz bouquet de rosas frescas con ligera caída en la base, que, estratégicamente situado, disimulaba su barriguita.

holanda.jpgMáxima de Holanda
, para diseñar su ramo requirió los servicios del reputado florista Johan Weisz, quien se había encargado de las decoraciones florales de la Casa Orange a lo largo de las últimas cuatro generaciones de la dinastía. El ramo, de corte clásico, destacaba por la abundancia de tulipanes, la flor característica de los Países Bajos, así como arbustos en flor, lilas y rosas. La decoración del palacio se realizó en consonancia con el ramo de la Princesa.